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domingo, 11 de septiembre de 2011

Viaje a Viena






Sí, estas vacaciones estuve en Viena. Me encantó. 

Al margen del "mundo Sisí" del que me di mus atentamente, me gustó mucho la ciudad: sus casas con unos patios alucinantes, sus parques, sus calles, su temperatura (calor al sol, pero viento fresquito a la sombra), sus terrazas, sus restaurantes, sus mercados; vamos, p'a quedarse a vivir.

Como no podía ser de otro modo, vine cargadita de cosas: libros (aun en alemán, que no entiendo ni Pamplona, pero confío en google translator)




También me traje algo de charcutería: un salchichón que aún no he probado y una especie de salchichones chiquititos de jabalí con trufa que puedo asegurar son exquisitos. Los quesos aún no los he probado, de forma que ignoro si se parecen o no a los que tenemos por estas latitudes.

Me he vuelto a traer azúcar con gelificante que ya había encontrado en Suiza y que no veo por estos lares. Es fantástico para hacer mermeladas.

Por último, un kilo de harina. Me sorprendió que tenían poca variedad en todos los super que visité, no es lo que suele ocurrir por Europa.




Como siempre que viajo, busco especias, semillas y productos que no encuentre fácilmente por aquí, incluso desconocidos para mí. Encontré algunos en el super: pimienta de la cola del cometa (parece que es de Java, de sabor ni idea, aún no la he catado), pimienta salvaje de Madagascar (ya os diré qué tal), pimienta del archipiélago de Chiloé (aún no sé), hierba limón en polvo, semillas de amapola blancas y un encurtido que no había visto en mi vida y que según google son lirios en vinagre que probaré en una de las próximas carreras de fórmula 1

Pero cuando no me volví loca fue cuando visité Natchmarkt: pétalos de rosa y rosas secas, hojas de hibisco seco, unos pétalos de flor morada que ignoro de qué son pero me parecen tan bonitos, bérberos (una especie de uvas pasas rojas  chiquititas), un polvo color vino llamado sumak que ignoro qué es (¿por favor alguien puede ayudarme?), sésamo negro,  unos gránulos color beige llamados weihrauch que google me traduce como incienso (más ayuda por favor), hebras secas de sándalo, lavanda, psyllium, fenogreco, semillas de mostaza negras y vainilla en polvo.

Por último, al lado de mi hotel había varias tiendas de menaje y utensilios de cocina. Como la carne es débil (y más la mía) también caí. No se trata de cosas extrañas, pero los moldes de ravioli en formato grande y el cortador de tagliatelle llevaba mucho tiempo buscándolos, las tartaletas en silicona lo mismo, y justamente se me había roto mi rallador de microfine porque era de plástico y encontré éste de metal.



Y ya se ha terminado todo, mi post y mis vacaciones. Mañana de vuelta a la dura realidad.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Souvenirs de Berlín




Este año hemos tardado bastante en decidir dónde nos íbamos de vacaciones. Como somos bastante precipitados, tomamos decisiones y actuamos inmediatamente. Por tanto, en el momento que decidimos ir a Berlín, sacamos inmediatamente los billetes y reservamos el hotel.

El viaje a Berlín ha sido estupendo; hemos estado allí durante nueve días y nos ha encantado.

Yo estuve allí en una ocasión hace once años, pero por trabajo. Ahora ha sido un viaje de placer. (Nada que ver).



Como cada vez que salgo de casa, me gusta visitar los super (si encuentro mercados tradicionales, mejor que mejor) para ver productos de consumo habitual que por aquí no encuentro con facilidad.

En esta ocasión no encontré mercados tradicionales, sino que sólo encontré supermercados. 

De todo lo que veo, suelo traerme productos no perecederos ni líquidos. 

La primera opción siempre son las especias. Cojo todas las que me resultan difíciles de encontrar o que no he visto anteriormente. ¡No os imagináis todas las que tengo en la cocina!

En esta ocasión adquirí unos capullos de rosa, unas bayas llamadas "pimienta de las montañas de Tanzania" y sal rosa con hibisco.

También me traje unas que no encuentro por aquí: cardamomo blanco, lemongras y hebras de chili.

Y... una cajita de nomu sweet (que me encanta para los bizcochos, pero ya no encuentro donde solía comprarla), curry de Madras (suelo probar todos los currys que encuentro), Ras-el-hanout (yo solía preparar mi propia mezcla, pero decidí probar ésta), haba tonka (ni idea de qué era esto, nunca lo había visto, pero resulta ser una baya con aspecto de almendra, pero negra, muy aromática, para los dulces), pimienta de penja (verdaderamente es una mezcla de pimienta negra, blanca y verde) y otra mezcla de especias (muy aromática que utilizaré en cualquier plato de caza, o en un plato árabe o indio).

Otro fijo de mis compras siempre son las harinas (bueno siempre no, desde que hago pan). No entiendo nada de alemán, con lo que ignoro exactamente el contenido de las harinas, pero entiendo que son diferentes variedades. Ya me haré con ellas. 


Otra cosa que encontré es un azúcar especial para hacer mermeladas, claro, tenía que probarlo. También me traje lentejas beluga (que aquí se encuentra en tiendas gourmet y muy caras)

Por otro lado estaba la pasta: encontré risoni, y me lo traje para probarlo en ensalada; unos tallarines de limón y pimienta de los que se encaprichó Coque y unos macarrones de kakao que, en cuanto lo vi, me dije que tenía que probar.


Otro establecimiento que nunca falla en mis viajes son las librerías. Tengo que decir que en Berlín no encontré muchas librerías como tal y en las que encontré no había ni un solo libro en otro idioma distinto del alemán. Por desgracia, no hablo ni Pamplona de alemán; así que tuve que buscar otras alternativas.


Encontré libros en inglés (y uno en castellano) en uno de los dos grandes almacenes de Berlín (KaDeWe). Una cosa que me sorprendió es que en idioma distinto del alemán sólo había libros de cocina alemana. Pero me los traje. 


El otro gran almacén de Berlín es Galeries Lafayette que tiene una librería donde todos los libros están en francés (y en ningún otro idioma). Aquí elegí unos libros de cocottes, ensaladas, souffles, antipasto, comida en vaso y otro de comida con cereales.


Bueno, y esto es todo. No es poco, aunque en esta ocasión tuvimos la previsión de llevarnos las maletas muy vacías y no tuvimos que pagar sobrecarga de equipaje ¡Bien!


domingo, 13 de septiembre de 2009

Viaje a Suiza II


No voy a poner fotografías de todas las poblaciones de Suiza que hemos visitado. Eso se lo dejo a Coque, a ver si de ese modo se anima a hacer un blog con sus fotografías...

De modo que me voy a limitar a mostrar algunas las cosas que nos hemos traído de allí. En primer lugar los libros. Yo tengo un imán especial para los libros. No sólo para los de cocina; para todos en general. Cada vez que entro en una librería salgo con una bolsa llena, no puedo evitarlo. Claro, el efecto secundario es que no me caben más libros en casa.

Los de la foto son de cocina suiza. ¿Por qué elegí estos? Pues la verdad es que son los que encontré en francés y/o inglés; no entiendo ni papa de alemán.


El resto de los libros que compré son de cocina en general y no los muestro pues no viene al caso. La verdad es que me pasé. Traje una veintena de libros. Las maletas pesaban muchísimo y, además, tuvimos que pagar sobrepeso en el aeropuerto. Bueno, pelillos a la mar...

Otra de las cosas que me encantan de viajar es visitar los mercados y supermercados. Me encanta ver qué productos se consumen en otros sitios. La verdad es que con esto de la globalización, los productos son muy parecidos, pero siempre hay alguna diferencia.

Kako me recomendó que me trajera 3 tipos de harina para panificar. Fuí al super y las cogí, pero como era de esperar, "se me pegaron algunas más". También compré spätzel, que había visto por ahí en los blogs y no había probado nunca.

Como no podía ser de otra manera, también hubo un capítulo para los dulces. Kako me recomendó que comprase leckerli (unas galletitas típicas de Berna). Yo le añadí unos bombones, un bote de flores secas para cocinar y unos estupendos chocolates que hacen en Läderach.




Llega el momento de hablar de una estupenda tienda que encontré mientras paseaba por Zúrich. Se llama Schwarzenbach. Se trata de una tienda que yo llamaría "gourmet" por la calidad de productos que ofrece (aunque sin el toque 'pijo' que tiene ese tipo de tiendas; más bien tenía pinta de tienda de ultramarinos antigua. Me encanta).
El caso es que tienen todo tipo de especias del mundo, pasta, café, té, frutas secas, productos para decoración de tartas y pasteles...Una locura.

Me traje pimienta de Szechuan, que llevaba tiempo buscando infructuosamente y una pimienta que no había visto nunca; alargada, como piñas chiquititas. Aún no he tenido ocasión de probarlas, de modo que no puedo comentar nada al respecto.

Lo siguiente que compré fue sal, negra y roja. Como no las he probado no puedo comentar. Tampoco puedo decir nada de su procedencia ni utilización pues la información está en correcto alemán. (Igual luego me animo y pruebo con un traductor automático, a ver qué dice)



Las frutas secas también se me pegaron, bueno sólo algunas, las que no había comido nunca, porque había muchísimas. Salvo las fresas, no puedo comentar nada de las otras tres porque de nuevo era un correcto alemán y, la verdad, no las reconozco. Si alguien puede darme alguna pista...


Se que todo el mundo está pensando que no he traído queso. No, no lo he hecho. Tengo dos motivos, el primero y fundamental es que traer quesos en la maleta tiene efectos secundarios sobre la misma y la ropa que la rodea (lo sé por experiencia) y el segundo es que, aunque seguramente la calidad no alcance la que tenían aquéllos, es fácil encontrar aquí quesos suizos.

Pues esto es todo. Con esto doy por terminado el recorrido suizo hasta que no vuelva para visitar la parte de los Alpes.